El niño que quería ser un pino

Desde 2012 ha habido más de 1.000.000 de desahucios y la cifra sigue en aumento.

Millones de familias, personas ancianas, enfermas, menores de edad, mujeres embarazadas, … no importa la situación de la persona: durante meses viven amenazadas con la expulsión de su hogar, sin saber dónde vivirán y siendo culpadas de su situación mientras sus agresores (bancos, prestamistas, fondos buitre) y sus cómplices (gobiernos que legislan y medios de comunicación que generan opinión pública) presumen de valores humanos mientras les desprestigian y desprotegen.

Hacen creer que «las deudas están para pagarlas» mientras perdonan deudas millonarias mediante leyes como la de amnistía fiscal del Real Decreto-ley 12/2012, de 30 de marzo de 2012.

Hacen creer que por nuestra seguridad, porque «los malos» son quienes ocupan casas, que son muchos y muy peligrosos, hay que rescatar bancos y seguir desahuciando. ¿Qué será de todas las niñas y niños que han visto como policías, jueces y políticos les echaban de sus hogares? ¿Podrán confiar en éstos cuando personas adultas?

Depresión, ansiedad, estrés postraumático, pobreza, incluso, «suicidio». Millones de personas abocadas a una situación que no han elegido y de las que se les quiere hacer responsables y culpables.

Por otra parte, la solidaridad salió a la calle. Miles de personas paralizando desahucios DIARIAMENTE. La presión de la élite no se hizo esperar, pronto el Gobierno de turno instauró la «Ley Mordaza». Desde ese momento, miles de personas se han visto expuestas a multas por proteger la vida de otras, por proteger el hogar de familias amenazadas por una voraz ansia de poder y riqueza de gente desalmada pero con mucho poder.

Ni la «Ley Mordaza» ha podido detener a la gente que, cuando nada tiene que perder, aprende a sobrevivir acosada por el Estado siendo inmune a toda la maldad de éste.

Cambian los gobiernos, siguen las injusticias. El poder sigue ejerciendo presión desde arriba. Con poco esfuerzo logran altas presiones. La gente, mientras tanto, gobierne quien gobierne, necesita, necesitamos, muchísimo esfuerzo para, desde abajo, equilibrar la balanza.

Por todas esas niñas y niños que durante estos años han permanecido perennes y de cuyo futuro depende ese gran bosque llamado humanidad.

«En los días más fríos se pueden ver pinos que permanecen verdes mientras que otras plantas se marchitan».
— Confucio

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