Regeneración Política: Remover el caldo para hacernos comer los mismos garbanzos

Todo les vale para que a sinvergüenzas le concedamos con nuestro voto cuatro años para hacer lo que quieran, incluso restarnos Derechos Humanos.

Hay que aceptarlo, hemos podido comprobar la falsedad de frases como «debe gobernar la lista más votada«, «no debe haber pacto de perdedores» o «gobiernos Frankenstein«, en una alusión a gobiernos formados gracias al acuerdo entre tres o más partidos políticos con el único fin de menospreciarlos y ningunearlos.

La última moda se llama «regeneración política«, dicho de otro modo, remover el caldo para hacernos comer los mismos garbanzos. Y, si hay que echarle algo de arroz para maquillar el plato, pues se le echa.

De este modo, logran tres objetivos:

  • Mantener en el poder a quienes ya estaban
  • Que la gente se culpe entre ella por votar a sinvergüenzas, eso que se denomina «disfruten de lo votado»
  • Infundir una indefensión aprendida en la población para desmotivar y desmovilizar socialmente: «sugerirnos» una obligatoria vuelta al sofá y TV como analgésico y única medida de descanso y distracción posible.

Se equivocan con la gente, se equivocan con Murcia. Hay algo que no saben y no quieren que sepamos: nos podrán hacer comer los mismos garbanzos, sí, pero tras la digestión oportuna acabarán siendo expulsados por la vía rectal, dejando la mierda en el lugar que le corresponde.

¿Cómo se hace la digestión política?

De igual modo que la digestión de alimentos, hay tres fases:

  1. Fase cefálica: miramos, vemos, tocamos y olemos aquello que nos vamos a comer antes de ingerirlo. En nuestra particular digestión política, la gente aceptamos a nuestros representantes políticos resultantes de trampas, pactos y sanos diálogos para salir de la inútil queja, la lucha entre iguales. En definitiva, utilizar todos nuestros sentidos para prepararnos mentalmente.
  2. Fase gástrica: es cuando nos toca digerir todo lo que nos han hecho «tragar» y cuando más «sueño» sentimos; la «siesta» es algo a evitar en estos casos. A modo de «acetilcolina«, sustancia química que actúa en la transmisión de los impulsos nerviosos, debemos motivar y estimular a la gente a ser partícipes de la digestión política, ser los ácidos gástricos de un bolo alimenticio insano que debemos procesar cuanto antes. En definitiva, hay que tener estómago para luchar contra tanto corrupto.
  3. Fase intestinal: llega el momento donde la bilis, el jugo pancreático y los jugos intestinales hacen uso de presencia para permitir que las enzimas realicen su labor. En nuestro caso, la presión social en las calles, en Internet, así como toda la labor política y jurídica que sea necesaria para denunciar a quienes han usurpado la representación de la ciudadanía mediante mentiras, incluso, mediante el uso del chantaje, la extorsión, el acoso y la incitación al odio para el enfrentamiento entre sí de la gente.

Cuando ya nos queda poca energía, aún hay que seguir sin dejarse vencer por el agotamiento, cansancio y la tentación de echarse una siesta de la que no sabemos cuánto durará ni si estaremos mejor o peor tras ella.

Finalmente, es momento de dar dos pasos más:

  1. La absorción: asimilación de una cantidad de sustancias pasando del intestino a la sangre, y de ahí a todas las células del cuerpo. En nuestra particular digestión, momento de que toda persona que en política contribuya a un bienestar social y común, respete y fomente los Derechos Humanos, se quede en política.
  2. La egestión o defecación: a través del ano son expulsadas al exterior las sustancias de desecho o heces con el fin de mantener la composición de la sangre y otros fluidos corporales en equilibrio. En nuestro «cocido político» particular, se trata de un momento pestilente en que hay que elegir los inodoros adecuados y procurar los medios de higiene necesaria para dejar nuestro culo bien limpio. Todo tipo de sinvergüenzas, caraduras, corruptos y corruptores son expulsados de la política para mantener limpia la sangre que nos mantiene con vida de forma ética, justa y equilibrada a la ciudadanía, animales, demás seres vivos y al lugar de hábitat de éstos: nuestra localidad, nuestra ciudad, nuestro país, nuestro planeta.

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